¿Qué indica el porcentaje de grasa corporal?
El porcentaje de grasa corporal es la proporción del peso formada por grasa. Si pesas 70 kg y la cantidad estimada de grasa es de 14 kg, tu porcentaje de grasa corporal es del 20 %. El IMC se calcula a partir de la estatura y el peso, por lo que no distingue entre grasa y músculo. El porcentaje de grasa corporal tampoco permite evaluar la salud por sí solo; debe interpretarse junto con la circunferencia de la cintura, la presión arterial y los resultados de análisis de sangre.
Por qué es difícil establecer un único rango normal
El porcentaje de grasa corporal varía según la edad, el sexo y el método de medición. No debes utilizar las tablas destinadas a atletas como si fueran criterios de salud para la población general, ni determinar si tienes obesidad basándote en una sola medición de un dispositivo doméstico. Si el valor es muy bajo o ha cambiado repentinamente y presentas alteraciones menstruales, fatiga o mareos, consulta con un profesional sanitario.
Cada método de medición tiene cierto margen de error
Las básculas domésticas y los dispositivos InBody estiman la composición corporal mediante el análisis de impedancia bioeléctrica (BIA). Los valores pueden variar según el estado de hidratación, las comidas recientes y el ejercicio. La DXA mide los huesos y los tejidos blandos, pero tampoco es un estándar perfecto; hay que tener en cuenta el coste y la exposición a la radiación. La medición de pliegues cutáneos depende de la experiencia del examinador. Con cualquier método, es preferible comparar la tendencia utilizando el mismo dispositivo y condiciones similares.
Criterios para registrar los cambios
Procura medir siempre a una hora similar y en condiciones parecidas respecto a las comidas y el ejercicio, y observa la evolución de varias semanas en lugar de las pequeñas fluctuaciones diarias. Registrar también el peso, la circunferencia de la cintura y el ejercicio ayuda a no obsesionarse con un solo número. El resultado de una calculadora doméstica es orientativo, no un diagnóstico.
Si necesitas perder peso, empieza poco a poco
Los CDC indican que una pérdida gradual de aproximadamente 1–2 libras por semana (unos 0,45–0,9 kg) suele ser más fácil de mantener que una pérdida rápida. Sigue una alimentación que incluya verduras, cereales integrales y alimentos ricos en proteínas, y aumenta gradualmente las caminatas y los ejercicios de fuerza según tu nivel actual. No es necesario reducir demasiado la ingesta ni eliminar nutrientes específicos.
Cuándo es necesario consultar primero con un profesional
Si estás embarazada o amamantando, eres un adolescente en etapa de crecimiento, tienes antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria o recibes tratamiento por una enfermedad renal, hepática o metabólica, es más seguro consultar con un profesional sanitario antes de iniciar un plan para perder peso. No empieces a tomar medicamentos ni suplementos basándote únicamente en el resultado del cálculo del porcentaje de grasa corporal.