1. El “cifrado indescifrable”
El cifrado de Vigenère data del siglo XVI. A menudo se atribuye a Blaise de Vigenère, aunque la técnica en realidad se remonta a trabajos anteriores de Giovan Battista Bellaso. Durante siglos se consideró irrompible, ganando el apodo "le chiffre indéchiffrable", el cifrado indescifrable.