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Por qué los sustitutos de especias nunca son perfectos
La mayoría de los sustitutos de especias buscan el "equivalente más cercano", no un resultado idéntico. Por ejemplo, el azafrán es casi imposible de sustituir: las alternativas comunes solo imitan su color, no su sabor distintivo. Por otro lado, hierbas mediterráneas como el orégano, el tomillo y la mejorana se intercambian bastante bien en proporción 1:1 porque comparten una familia de sabor similar. Antes de sustituir, determina si la especia es la protagonista del plato o una nota de fondo, porque eso cambia cuánto margen de error permite el cambio.