Calcula tu salario neto tras el IRPF, las cotizaciones a la Seguridad Social, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y otras deducciones. Esta herramienta te ayuda a entender tus ingresos reales y a planificar tu presupuesto de forma eficaz.
📅 Esta calculadora se basa en los tipos y tramos del IRPF y la Seguridad Social vigentes en España para 2025 (escala general de referencia). Es solo una estimación orientativa: la carga fiscal real depende de tu Comunidad Autónoma, tus circunstancias personales y familiares, y otras deducciones. No constituye asesoramiento fiscal — consulta siempre a un gestor o asesor fiscal y las fuentes oficiales (Agencia Tributaria, Seguridad Social).
Salario neto (por nómina)
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Neto anual: —
Salario bruto —IRPF (escala general) —Ajuste autonómico —Seguridad Social (6,35 %) —MEI (0,13 %) —Aportación a plan de pensiones —Otras deducciones —
GUÍA
Más información
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Cómo calcular tu salario neto: el desglose completo
Entender tu salario neto exige conocer cada deducción que se aplica sobre tu salario bruto. Para un salario anual de 30.000 € pagado en 12 mensualidades, el bruto por nómina es de 2.500 €. Sin embargo, el neto real es bastante inferior una vez se descuentan el IRPF (escala general 2025: 19 %, 24 %, 30 %, 37 %, 45 % y 47 % según el tramo), el ajuste autonómico (que varía según la Comunidad Autónoma de residencia), la cotización a la Seguridad Social (6,35 %) y el MEI (0,13 %), además de cualquier aportación voluntaria a un plan de pensiones u otras deducciones. Aplicando el mínimo personal de 5.550 € y sin reducciones adicionales, una persona soltera con 30.000 € brutos anuales y sin aportaciones extra obtiene un neto aproximado de entre 24.000 y 25.000 € al año, según la comunidad autónoma. La diferencia entre el salario bruto que figura en el contrato y lo que realmente se ingresa en cuenta sorprende a muchas personas, especialmente a quienes empiezan su primer empleo o reciben un ascenso importante. Usa una calculadora de nómina introduciendo tu salario anual, la frecuencia de pago, tu tipo de declaración, tu Comunidad Autónoma y tus aportaciones antes de impuestos, y obtén al instante el desglose completo de tu nómina.
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IRPF: los tramos estatales de 2025 explicados
El IRPF utiliza un sistema de tramos progresivos en el que los tramos más altos de renta se gravan a tipos más elevados. Para 2025, la escala general de referencia (suma del tramo estatal y el tramo autonómico general) es: 19 % hasta 12.450 €, 24 % de 12.450 € a 20.200 €, 30 % de 20.200 € a 35.200 €, 37 % de 35.200 € a 60.000 €, 45 % de 60.000 € a 300.000 €, y 47 % a partir de 300.000 €. Es importante recordar que NO se paga el tipo del último tramo sobre toda la renta: una persona con 30.000 € de base imponible paga el 19 % sobre los primeros 12.450 € (2.365,50 €), el 24 % sobre los siguientes 7.750 € (1.860 €) y el 30 % sobre el resto (1.416 €), es decir, un total aproximado de 5.641,50 € (un tipo efectivo cercano al 18,8 %), no el 30 % sobre toda la cantidad. El mínimo personal para 2025 es de 5.550 € para el contribuyente general menor de 65 años, cantidad que reduce la base imponible antes de aplicar la escala. Aportaciones adicionales como los planes de pensiones reducen aún más la base imponible: aportar 1.500 € a un plan de pensiones puede ahorrar entre 285 € y 705 € de IRPF según el tramo marginal en el que se encuentre el contribuyente. Ajustar la retención mediante el modelo 145 ayuda a evitar sorpresas al presentar la declaración de la renta.
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El ajuste autonómico del IRPF: diferencias por Comunidad Autónoma
El IRPF español se compone de un tramo estatal y un tramo autonómico: cada una de las 17 Comunidades Autónomas de régimen común aprueba su propia escala autonómica, lo que genera diferencias reales —aunque generalmente moderadas— en el tipo efectivo según dónde resida el contribuyente. En la práctica, para la mayoría de los tramos de renta, esta variación suele moverse en un rango aproximado de ±1 punto porcentual respecto a la escala general de referencia: comunidades como Madrid suelen presentar tramos autonómicos algo más bajos, mientras que otras, como Cataluña o Asturias, aplican tramos algo más altos, especialmente en las rentas más elevadas. El País Vasco y Navarra cuentan con regímenes forales propios, con normativa, tramos y gestión tributaria independientes de la Agencia Tributaria estatal, por lo que quedan fuera del alcance de esta calculadora simplificada. El selector de "Comunidad Autónoma" de esta herramienta aplica un ajuste ilustrativo (entre -1 % y +1 %) sobre la base imponible para aproximar este efecto, pero no sustituye a las tablas oficiales de cada comunidad, que conviene consultar en la sede electrónica de la Agencia Tributaria o de la propia comunidad autónoma para un cálculo exacto.
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Seguridad Social y MEI: qué se descuenta de tu nómina
Además del IRPF, cada nómina incluye las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del trabajador. En el Régimen General, la cuota del trabajador por contingencias comunes, desempleo y formación profesional suma aproximadamente un 6,35 % del salario bruto. Esta cotización tiene un tope: en 2025, la base máxima de cotización ronda los 4.909,50 €/mes (unos 58.914 €/año), por lo que la parte del salario que supera ese límite mensual no genera cotización adicional por este concepto. A esto se añade el MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional), aprobado para reforzar la sostenibilidad del sistema de pensiones: la cuota del trabajador en 2025 es de aproximadamente un 0,13 % del salario, sin tope de base. En conjunto, un trabajador con un salario bruto de 30.000 € destina aproximadamente entre 1.900 € y 2.000 € al año a estos dos conceptos. Estas cotizaciones financian, entre otras prestaciones, la pensión de jubilación, la prestación por desempleo, la incapacidad temporal y la sanidad pública, por lo que —a diferencia del IRPF— no son un impuesto sino una contribución directa al sistema de protección social.
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Deducciones antes y después de impuestos: cómo maximizar tu neto
Distinguir entre deducciones antes y después de impuestos permite optimizar el salario neto de forma legal. Las aportaciones a planes de pensiones individuales reducen la base imponible del IRPF, dentro del límite general de 1.500 € anuales (ampliable hasta 8.500 € si existe aportación adicional de la empresa a un plan de empleo). Por ejemplo, con un salario de 40.000 € y una aportación de 1.500 € a un plan de pensiones, la base imponible baja a 38.500 €, lo que puede suponer un ahorro fiscal de entre 350 € y 450 € al año, según el tramo marginal. Otras deducciones habituales antes de impuestos incluyen determinados seguros médicos de empresa y los llamados planes de retribución flexible (tickets restaurante, guardería, transporte o formación), que se descuentan del bruto antes de calcular la retención. Las deducciones posteriores a impuestos —cuotas sindicales, seguros de vida voluntarios adicionales o devoluciones de anticipos de la empresa— no reducen la base imponible, ya que se aplican sobre el importe ya tributado. Maximizar las aportaciones antes de impuestos hasta los límites legales es, en general, la estrategia más eficiente para aumentar el ahorro fiscal sin renunciar a salario neto disponible.
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Impacto de la frecuencia de pago: semanal, quincenal o mensual
En España, la práctica habitual es la nómina mensual, con 12 pagas ordinarias al año; muchos convenios colectivos añaden además dos pagas extraordinarias (en verano y en Navidad), que pueden abonarse de forma independiente o prorratearse en las 12 mensualidades, resultando en 14 pagas efectivas repartidas en 12 pagos. Las frecuencias semanal, quincenal o de dos pagas al mes son mucho menos habituales en el ámbito laboral español, pero esta calculadora las incluye para poder comparar distintos escenarios de cobro. Para un salario anual de 24.000 €, el bruto mensual (12 pagas) es de 2.000 €, mientras que en un esquema quincenal (26 pagas) el bruto por pago sería de 923,08 €. El cálculo de las retenciones y cotizaciones se realiza siempre sobre una base anualizada, por lo que, en teoría, la frecuencia de pago no debería alterar el total de impuestos y cotizaciones pagados en el año, solo la forma de repartirlos. Conocer cuántas pagas recibirás al año (12 frente a 14, por ejemplo) es esencial para planificar correctamente el presupuesto mensual y evitar sorpresas.
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Impacto del tipo de declaración: individual, conjunta o monoparental
El tipo de declaración de la renta influye en el importe final del IRPF a través de las reducciones aplicables, ya que en España todos los contribuyentes tributan sobre la misma escala general, con independencia de su estado civil. Los matrimonios pueden optar por la tributación conjunta, que aplica una reducción adicional de 3.400 € sobre la base imponible; esta opción suele resultar ventajosa cuando uno de los cónyuges no tiene ingresos o estos son muy bajos, ya que permite aprovechar mejor los mínimos personales y familiares. Las familias monoparentales —un progenitor conviviendo con sus hijos sin cónyuge— pueden aplicar una reducción de 2.150 € en su declaración. La tributación individual, sin reducciones adicionales, suele ser más conveniente en matrimonios en los que ambos cónyuges tienen ingresos similares y medios o altos, evitando además la responsabilidad solidaria propia de la tributación conjunta. La opción se elige cada año al presentar la declaración de la renta y conviene simular ambos escenarios (individual y conjunta) antes de decidir, ya que la diferencia puede suponer varios cientos de euros según la composición de la unidad familiar.
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Cómo optimizar tu retención de IRPF: entre devolución y nómina
La retención de IRPF que aplica la empresa en cada nómina se calcula, en gran medida, a partir de los datos que el trabajador comunica mediante el modelo 145 (comunicación de datos al pagador): situación familiar, número de hijos, discapacidad, pensiones compensatorias o anualidades por alimentos, entre otros. Cuantos más datos y circunstancias se declaren correctamente, más ajustada será la retención practicada a la situación fiscal real del contribuyente, evitando tanto quedarse corto (lo que generaría una cuota a pagar al presentar la declaración) como retener de más (lo que se traduce en una devolución, es decir, en dinero adelantado sin intereses a la Agencia Tributaria durante todo el año). Actualizar el modelo 145 tras cambios vitales relevantes —nacimiento de un hijo, matrimonio, divorcio, cambio de vivienda habitual o variación significativa de ingresos— ayuda a mantener la retención alineada con la cuota real. Como referencia general, si históricamente recibes devoluciones elevadas (por encima de 1.000-1.500 €) en tu declaración de la renta, puede merecer la pena revisar tus datos comunicados a la empresa para reducir la retención mensual y disponer de ese dinero antes, destinándolo, por ejemplo, a ahorro o inversión.
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Otras deducciones habituales en la nómina: beneficios y costes
Más allá de los impuestos y cotizaciones obligatorias, la nómina puede incluir otras deducciones voluntarias o derivadas de resoluciones judiciales. Los planes de retribución flexible —tickets restaurante, cheques guardería, seguro médico o abono de transporte— se descuentan del salario bruto antes de calcular la retención de IRPF, lo que supone un ahorro fiscal real frente a pagar esos mismos servicios con el salario ya neto. Las cuotas sindicales, cuando el trabajador opta por afiliarse, suelen rondar entre el 1 % y el 2 % del salario bruto y se descuentan directamente en nómina si así se autoriza. Los embargos judiciales de nómina —por ejemplo, por pensiones de alimentos, deudas con la Seguridad Social o Hacienda, o resoluciones civiles— son deducciones obligatorias que la empresa debe aplicar conforme a los límites de inembargabilidad del salario mínimo interprofesional (SMI) establecidos por ley. Los anticipos de nómina o préstamos concedidos por la propia empresa también pueden aparecer como deducción hasta su devolución completa. Revisar cada concepto de la nómina, y comparar el coste real frente al beneficio obtenido, ayuda a decidir qué opciones voluntarias —como la retribución flexible— conviene mantener o ampliar.
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Usar una calculadora de nómina para planificar tus finanzas
Una calculadora de nómina es una herramienta muy útil para comparar ofertas de trabajo, evaluar una subida de sueldo, planificar un traslado a otra Comunidad Autónoma o simplemente elaborar un presupuesto realista. Comparación de ofertas: ante dos ofertas de salario bruto similar en distintas comunidades autónomas, el neto final puede variar debido al pequeño ajuste autonómico del IRPF; conviene comparar siempre el neto estimado, no solo el bruto anual. Evaluación de una subida salarial: un aumento del 5 % sobre un salario de 28.000 € (1.400 € brutos más al año) se traduce, tras impuestos y cotizaciones, en un incremento neto algo menor, ya que la parte adicional tributa al tipo marginal correspondiente al tramo de renta. Planificación de traslados: mudarse de una comunidad con un ajuste autonómico más alto a otra con un ajuste más bajo puede suponer un pequeño incremento del neto anual, aunque siempre conviene valorar también el coste de la vida y la vivienda en el destino. Buenas prácticas: recalcula tu nómina cada vez que cambien tu salario, tu situación familiar o tu Comunidad Autónoma de residencia; compara varios escenarios antes de tomar decisiones importantes; y contrasta siempre el resultado de la calculadora con tu nómina real y, en caso de duda, con un gestor o asesor fiscal.