¿Qué es el interés compuesto y cómo funciona?
El interés compuesto es el proceso por el cual los intereses generados por una inversión se reinvierten para generar intereses adicionales, creando un crecimiento exponencial con el paso del tiempo. A diferencia del interés simple, que calcula la rentabilidad solo sobre el capital original, el interés compuesto calcula la rentabilidad tanto sobre el capital como sobre los intereses ya acumulados. Se dice que Albert Einstein llamó al interés compuesto «la octava maravilla del mundo», añadiendo: «Quien lo entiende, lo gana; quien no lo entiende, lo paga». La fórmula es: VF = C(1 + r/n)^(nt), donde VF = valor futuro, C = capital, r = tipo de interés anual, n = número de capitalizaciones por año, y t = tiempo en años. Por ejemplo, 10.000 € invertidos al 8% de interés anual con capitalización anual durante 30 años crecen hasta 100.627 €. La misma inversión con capitalización mensual crece hasta 109.357 €, casi 9.000 € más solo por capitalizar con mayor frecuencia. La magia ocurre gracias a la reinversión: en el primer año, ganas 800 € de intereses sobre 10.000 €. En el segundo año, ganas intereses sobre 10.800 €, es decir, 864 €. En el año 10, ya estás ganando 1.851 € anuales. En el año 30, ganas más de 7.400 € al año aunque el tipo de interés nunca haya cambiado. Esta curva de crecimiento acelerado es la razón por la que empezar pronto resulta crucial. Utiliza una calculadora de interés compuesto para modelar diferentes escenarios: introduce tu depósito inicial (5.000 €), tu aportación mensual periódica (300 €), la rentabilidad anual esperada (7% para carteras de acciones diversificadas), la frecuencia de capitalización (mensual para la mayoría de las cuentas de inversión) y el horizonte temporal (30 años hasta la jubilación). La calculadora muestra el valor futuro, las aportaciones totales y los intereses totales generados, revelando a menudo que los intereses ganados superan a las aportaciones a lo largo de periodos prolongados.